El yopo —Anadenanthera peregrina— es una semilla con una larga historia de uso ritual en América del Sur. Sus semillas tostadas contienen DMT y bufotenina, y se aspiran por la nariz a través de un tubo. El efecto es breve pero intenso —entre 15 y 30 minutos— y difiere en carácter del trabajo con ayahuasca.

Cómo se usa

Las semillas se tuestan, se machacan y se mezclan con cal o ceniza alcalina que activa los alcaloides. La mezcla se aspira en ambas fosas nasales a través de un tubo de hueso o bambú. El proceso es físicamente intenso —el ardor y la irritación nasal son inmediatos, y los efectos llegan rápidamente.

La experiencia con yopo es más brusca y menos envolvente que con ayahuasca. Los curanderos amazónicos que lo usan lo describen como una apertura rápida de percepción —útil para ciertos tipos de diagnóstico o como preparación, no como trabajo principal sostenido.

Su lugar en el trabajo ceremonial

El yopo es una ceremonia propia —no es parte de la noche de ayahuasca. Cuando se trabaja con yopo, es en un momento separado: ya sea después de una ceremonia de ayahuasca, con suficiente tiempo de por medio para que el proceso esté integrado, o en una sesión independiente dedicada exclusivamente a esa medicina.

Su brevedad (15-30 minutos de efecto activo) lo hace útil para trabajo específico en contextos donde la ayahuasca no es lo indicado, o como profundización de un proceso ya iniciado con otras medicinas. No es una entrada al trabajo con plantas maestras —es una herramienta para quienes ya tienen experiencia en ese camino.


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