No hay dos primeras ceremonias iguales. Pero hay una estructura que se repite y que vale la pena conocer antes de llegar — no para anticipar la experiencia sino para no llegar completamente a ciegas.
La llegada y el inicio
Las ceremonias de RoninRonin empiezan en la tarde-noche, antes de que caiga el sol. Los primeros minutos son para conocerse, para hacer preguntas de última hora, para acomodar el espacio físico. Hay una conversación breve del grupo antes de comenzar.
Antes de las tomas compartimos rapé y sananga. El rapé trabaja sobre la presencia — ayuda a bajar de la cabeza al cuerpo. La sananga es el colirio amazónico que produce ardor ocular intenso y posterior claridad. Ambas son la transición del tiempo ordinario al tiempo de la ceremonia.
Las tomas
La ayahuasca se toma en dosis. Generalmente hay una primera toma y, dependiendo de lo que se va abriendo durante la noche, puede haber una segunda. No siempre. La cantidad varía por persona.
Los efectos empiezan entre veinte minutos y una hora después de la primera toma. No siempre en el mismo momento ni de la misma manera. Hay personas que abren rápido y personas cuyo proceso tarda más en activarse. La impaciencia en esa espera es parte de lo que la medicina va a trabajar.
Lo que puede ocurrir durante el proceso
Las visiones no son universales. Hay personas para quienes el proceso es completamente visual — geométrico, simbólico, narrativo. Hay personas para quienes no hay imágenes sino sensaciones físicas, emociones intensas o una claridad mental que no tenían. Ambas son ceremonias válidas. La medicina no hace lo mismo con todo el mundo.
La purga puede ocurrir. No siempre. Puede ser vómito, llanto, temblores, sudoración — el cuerpo liberando lo que está procesando. Si ocurre, la tendencia es resistirla. Lo que funciona es lo contrario: dejar que pase. Generalmente el alivio que sigue es concreto y claro.
Hay momentos de intensidad y momentos de quietud. Hay personas que se mueven, que lloran, que hacen sonidos. Hay personas que están completamente quietas durante horas. El círculo sostiene todo eso.
El amanecer y el cierre
Las ceremonias terminan al amanecer o poco después. Hay un momento en que la pinta se va retirando y el estado ordinario vuelve. Ese tránsito puede ser gradual o bastante claro. Al final hay tiempo para compartir, para comer algo ligero, para estar en silencio si eso es lo que se necesita.
Lo que ocurrió durante la noche no se cierra en la ceremonia — empieza a procesarse en los días siguientes. La integración es parte del trabajo. Estoy disponible para responder preguntas después.
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Antes de confirmar tu lugar en una ceremonia revisamos juntos tu contexto. También tengo una guía de preparación gratuita.
