La ayahuasca no disuelve el ego. Eso es lo primero que hay que decir, porque la idea de que vas a una ceremonia y “el ego desaparece” es una de las promesas más mal entendidas de este trabajo.
Lo que ocurre es distinto: el ego se muestra. Y eso, dependiendo de lo que hayas construido alrededor de él, puede ser incómodo.
Qué es el ego en este contexto
No estoy hablando del ego en sentido clínico ni filosófico. Hablo del conjunto de narrativas que cargamos sobre quiénes somos: el que siempre ayuda, el que nunca falla, el que ya superó eso, el que tiene todo bajo control. Esas capas.
El problema no es tenerlas. Todos las tenemos. El problema es confundirlas con lo que somos.
La dualidad aparece cuando vivimos desde esa confusión: esto está bien, aquello está mal. Esto soy yo, aquello no lo soy. Ese movimiento constante de separar, juzgar y clasificar consume una cantidad enorme de energía —y genera una cantidad enorme de sufrimiento que ni siquiera reconocemos como tal porque lo normalizamos.
Lo que ocurre en ceremonia
La medicina no razona contigo. No argumenta. Simplemente te muestra desde adentro.
He visto personas que llegan con una identidad muy construida —exitosas, capaces, con todo aparentemente en orden— enfrentarse en ceremonia a algo que no habían procesado. No porque la medicina sea cruel sino porque la separación entre “lo que proyecto” y “lo que cargo” tiene un costo real, y la medicina hace visible ese costo.
También he visto lo opuesto: personas que llegan cargando mucha vergüenza o autocrítica, convencidas de que “no son suficientes”, que en ceremonia encuentran algo que no esperaban —una tranquilidad que no depende de estar bien parado frente a nadie.
Ninguno de esos dos procesos es lo mismo que “el ego desaparece”. Son procesos de reconocimiento. La diferencia importa porque si vas buscando borrar algo de ti, probablemente llegues frustrado. Si vas dispuesto a ver, la experiencia tiene otro horizonte.
La dualidad como trampa del propio proceso
Hay un error que aparece mucho en personas que llevan un tiempo en este camino: la espiritualidad como nueva identidad. “Soy una persona espiritual, ya no me importa el ego.” Eso es simplemente el ego revestido de otra narrativa.
La dualidad no se resuelve eligiendo el “lado bueno”. Se trabaja reconociendo el movimiento en sí —el impulso de separar, de juzgar, de clasificar— y encontrando algo que no dependa de ese movimiento para existir.
Eso es lo que algunos llaman integración: no la ceremonia, sino lo que haces con lo que viste en ella. Y eso no ocurre en una noche.
Por qué esto importa antes de una ceremonia
Si estás considerando trabajar con ayahuasca, vale la pena hacerte una pregunta honesta: ¿qué esperas que “desaparezca”? ¿Y qué estás dispuesto a ver en lugar de eso?
La diferencia entre esas dos preguntas marca mucho cómo se desarrolla el proceso. Y es exactamente el tipo de cosas que reviso con cada persona antes de confirmar su lugar en ceremonia.
¿Estás considerando participar?
El primer paso es escribirme
No para reservar — para conversar. Antes de confirmar tu lugar en una ceremonia necesito conocer algo de tu contexto. También tengo una guía de preparación gratuita si quieres empezar a entender qué implica el proceso.
