Cuando alguien con una enfermedad crónica pregunta si la ayahuasca puede ayudarle, mi respuesta siempre empieza por aclarar un límite: la medicina no es un tratamiento para ninguna condición clínica. Dicho eso, hay algo real que vale la pena considerar.
Qué puede aportar y qué no
Vivir con una enfermedad crónica —diabetes, condiciones autoinmunes, dolor crónico, enfermedades cardiovasculares— implica cargar no solo con la condición física sino con todo lo que genera: la incertidumbre, la relación con el propio cuerpo que falla, el agotamiento emocional del proceso médico largo.
Hay evidencia preliminar de que el trabajo con ayahuasca puede mejorar el bienestar emocional en ese contexto —reducir ansiedad, mejorar la calidad del sueño, cambiar la relación con el sufrimiento asociado a la enfermedad. No los marcadores clínicos de la condición, sino la experiencia de vivir con ella.
Eso es distinto a una cura. Pero tampoco es menor.
Contraindicaciones que hay que revisar
Las personas con enfermedades crónicas frecuentemente están bajo medicación de largo plazo. Ese es el primer punto que hay que revisar: muchos medicamentos —antihipertensivos, inmunosupresores, antidepresivos, anticoagulantes— tienen interacciones potencialmente serias con los compuestos de la ayahuasca.
No es un formulario que se revisa solo. Es una conversación directa donde entiendo el contexto médico antes de que confirmes tu participación. En algunos casos la conclusión es que la ceremonia no es adecuada en ese momento.
Ese proceso no es un obstáculo burocrático —es parte del cuidado que hace posible que el trabajo sea seguro.
¿Estás considerando participar?
El primer paso es escribirme
No para reservar — para conversar. Antes de confirmar tu lugar en una ceremonia necesito conocer algo de tu contexto. También tengo una guía de preparación gratuita si quieres empezar a entender qué implica el proceso.
